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¿Cómo se aborda la ansiedad desde diferentes enfoques psicoterapéuticos?

2 hours ago
6 min read

No existe un único camino para trabajar la ansiedad. Los diferentes modelos psicoterapéuticos ponen el énfasis en mecanismos distintos y utilizan estrategias diferentes.



1. Terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es uno de los enfoques con mayor cantidad de investigación en el tratamiento de los trastornos de ansiedad.

Desde este modelo, se presta especial atención a la relación entre pensamientos, emociones, respuestas fisiológicas y conductas.

El tratamiento puede incluir la identificación de pensamientos asociados con la ansiedad, evaluación de interpretaciones poco realistas, desarrollo de estrategias de afrontamiento y exposición gradual a situaciones que producen miedo o ansiedad cuando ésta resulta clínicamente indicada.

La exposición es especialmente relevante en diversos trastornos de ansiedad porque permite trabajar progresivamente con situaciones que la persona ha aprendido a evitar.

La evidencia acumulada muestra que la TCC tiene efectos beneficiosos para diferentes trastornos relacionados con la ansiedad (Carpenter et al., 2018).

En el caso del trastorno de ansiedad generalizada, las guías clínicas del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) incluyen la TCC como una de las intervenciones psicológicas de alta intensidad recomendadas cuando existe un deterioro funcional significativo o cuando intervenciones iniciales no han sido suficientes (NICE, 2011/2020).

2. Psicoterapia psicodinámica

El enfoque psicodinámico presta atención a la vida emocional de la persona, sus relaciones, conflictos internos, experiencias significativas y patrones que pueden repetirse a lo largo del tiempo.

Desde esta perspectiva, la ansiedad puede comprenderse considerando no solamente los síntomas actuales, sino también la manera en que la persona ha aprendido a relacionarse consigo misma y con los demás.

El tratamiento puede explorar emociones difíciles de reconocer, conflictos, experiencias tempranas, mecanismos de defensa y patrones interpersonales.

La evidencia disponible también ha encontrado beneficios de las terapias psicodinámicas para los trastornos de ansiedad. Una revisión meta-analítica de 14 ensayos clínicos aleatorizados encontró que la psicoterapia psicodinámica fue superior a las condiciones de control y no mostró diferencias significativas frente a otros tratamientos activos en las evaluaciones posteriores al tratamiento y en seguimientos posteriores (Keefe et al., 2014).

Esto no significa que todos los enfoques funcionen de la misma manera para todos los pacientes, sino que la evidencia disponible permite considerar la psicoterapia psicodinámica como una alternativa terapéutica estudiada para determinados problemas de ansiedad.

3. Enfoque humanista y Gestalt

Los enfoques humanistas ponen especial atención en la experiencia subjetiva de la persona, su capacidad de elección, sus necesidades emocionales, el autoconocimiento y la relación terapéutica.

En terapias de orientación Gestalt, por ejemplo, puede trabajarse con la conciencia de lo que ocurre en el momento presente: qué siente la persona, cómo experimenta corporalmente una emoción, qué necesidades identifica y cómo establece contacto con su entorno.

En el tratamiento de la ansiedad, este tipo de trabajo puede ayudar a que la persona reconozca y comprenda su experiencia emocional en lugar de relacionarse automáticamente con ella mediante evitación o desconexión.

Es importante señalar que la cantidad y calidad de evidencia científica disponible no es equivalente para todos los modelos humanistas o experienciales. Por ello, cuando se comunica información clínica al público, es recomendable diferenciar entre el fundamento teórico de un enfoque y la evidencia específica disponible para cada trastorno.

4. Terapia sistémica

El enfoque sistémico considera que las dificultades psicológicas también pueden comprenderse dentro del contexto de las relaciones en las que participa la persona.

La familia, la pareja, los patrones de comunicación, los límites y los roles pueden formar parte de la evaluación cuando son relevantes para el problema.

Por ejemplo, si la ansiedad está estrechamente relacionada con conflictos de pareja, dinámicas familiares o dificultades en la comunicación, puede ser útil trabajar no solamente con la experiencia individual, sino también con las relaciones significativas.

En estos casos, el tratamiento puede incluir intervención individual, de pareja o familiar dependiendo de la situación clínica y de los objetivos establecidos.

5. Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)

La Terapia de Aceptación y Compromiso, conocida como ACT, pertenece a las terapias conductuales contemporáneas.

En lugar de centrar todo el tratamiento en eliminar las experiencias internas desagradables, ACT trabaja procesos como la aceptación, la flexibilidad psicológica, la atención al presente, la relación con los pensamientos y la identificación de valores personales.

Una persona con ansiedad puede, por ejemplo, dedicar una gran cantidad de energía a intentar eliminar cualquier sensación de miedo, incertidumbre o preocupación. Desde ACT, se puede trabajar para modificar la relación que mantiene con esas experiencias y favorecer que pueda continuar realizando acciones importantes para su vida a pesar de la presencia de emociones difíciles.

Una meta-análisis de 48 ensayos clínicos aleatorizados sobre ACT grupal encontró efectos de magnitud media a grande sobre los síntomas de ansiedad en comparación con controles no activos (Kishita et al., 2022).

6. Mindfulness y terapias basadas en mindfulness

Las intervenciones basadas en mindfulness buscan desarrollar una atención más consciente hacia la experiencia presente, incluyendo pensamientos, emociones y sensaciones corporales.

En el contexto de la ansiedad, estas intervenciones pueden ayudar a desarrollar una relación diferente con la preocupación y las sensaciones internas, disminuyendo la tendencia a reaccionar automáticamente ante ellas.

La evidencia sobre intervenciones basadas en mindfulness ha mostrado resultados positivos para síntomas de ansiedad, aunque los efectos pueden variar dependiendo del tipo de intervención, población y condición clínica estudiada (Goldberg et al., 2018).

También existen estudios específicos sobre mindfulness-based cognitive therapy (MBCT) en personas con trastorno de ansiedad generalizada, con resultados que sugieren beneficios frente a condiciones de control (Yook et al., 2016).

Mindfulness no debe entenderse simplemente como "relajarse" o "dejar la mente en blanco". Cuando forma parte de una intervención psicoterapéutica, se utiliza como un conjunto estructurado de habilidades y procesos psicológicos.

7. Intervenciones centradas en trauma

En algunas personas, los síntomas de ansiedad están relacionados con experiencias traumáticas o acontecimientos altamente perturbadores.

Cuando existe un problema relacionado con trauma, el tratamiento debe comenzar con una valoración adecuada que permita determinar qué está ocurriendo y qué intervención resulta pertinente.

Existen diferentes tratamientos psicológicos centrados en trauma y protocolos específicos para determinados trastornos, por lo que no es adecuado asumir que cualquier síntoma de ansiedad requiere necesariamente una intervención enfocada en trauma.

Entonces, ¿qué enfoque es el adecuado?

Esta pregunta no tiene una respuesta universal.

La evidencia científica permite identificar intervenciones eficaces para determinados trastornos de ansiedad, pero la elección de un tratamiento debe considerar el diagnóstico o problema principal, la gravedad de los síntomas, las características individuales, las preferencias del paciente, los objetivos terapéuticos y la experiencia del profesional.

Por ejemplo, las recomendaciones NICE para el trastorno de ansiedad generalizada utilizan un modelo de atención escalonada y contemplan diferentes niveles de intervención. Para personas con mayor deterioro funcional o respuesta insuficiente a intervenciones iniciales, se recomienda considerar una intervención psicológica de alta intensidad, como TCC o relajación aplicada (NICE, 2011/2020).

Esto permite entender algo fundamental: tener ansiedad no determina automáticamente qué tipo de terapia necesita una persona.

La valoración inicial es una parte esencial del proceso porque permite identificar qué está sucediendo y establecer objetivos de tratamiento.

La importancia de una valoración individualizada

Dos personas pueden llegar a consulta diciendo exactamente lo mismo: "tengo ansiedad".

Sin embargo, una puede estar atravesando estrés laboral y presentar preocupación constante; otra puede experimentar ataques de pánico; otra puede evitar situaciones sociales; y otra puede estar enfrentando ansiedad relacionada con una experiencia traumática.

Aunque todas utilicen la misma palabra para describir lo que sienten, el problema puede ser diferente.

Por eso, una intervención psicológica responsable comienza por comprender el caso y no solamente por seleccionar una técnica.

Una valoración puede ayudar a identificar síntomas, factores asociados, patrones de mantenimiento, recursos personales y objetivos terapéuticos. A partir de esta información puede establecerse un plan de tratamiento y posteriormente revisar si dicho plan está produciendo los cambios esperados.

En este sentido, el seguimiento y la revaloración también forman parte del proceso terapéutico.

La ansiedad puede tratarse, pero el tratamiento debe ser individualizado

La ansiedad es una experiencia compleja y puede tener diferentes causas, factores de mantenimiento y manifestaciones.

La investigación científica ha respaldado diferentes intervenciones psicoterapéuticas, aunque el nivel de evidencia varía según el trastorno y el tratamiento específico. La terapia cognitivo-conductual cuenta con una amplia base de investigación, mientras que otros enfoques también han mostrado resultados favorables en determinados contextos y continúan siendo objeto de investigación.

Más que preguntarnos simplemente "¿qué terapia es mejor para la ansiedad?", puede ser más útil preguntarnos:

¿Qué está ocurriendo con esta persona y qué intervención puede responder mejor a sus necesidades y objetivos?

Una atención psicológica centrada en la persona busca responder precisamente a esa pregunta mediante valoración, objetivos claros, intervención, seguimiento y revaloración.

Si la ansiedad está interfiriendo con tu vida cotidiana, buscar una valoración profesional puede ser un primer paso para comprender qué está ocurriendo y determinar qué tipo de tratamiento puede ser adecuado para ti.

 
 
 

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